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Los contextos evaluativos antes y ahora Hace veinte años, un aula típica pudo haber integrado uno de tres contextos evaluativos: estudiantes aplicando una prueba escrita, estudiantes exponiendo presentaciones orales, o bien; el docente realizando una prueba corta con preguntas orales, mientras los estudiantes respondían por escrito. Los docentes enseñarían el contenido, evaluarían a los estudiantes empleando alguna de estas estrategias, registrarían la calificación y avanzarían hacia la siguiente unidad de estudio.
Las aulas de hoy reflejan un contexto evaluativo muy diferente. Los exámenes y las pruebas cortas aún están presentes, pero no son el único método de evaluación del aprendizaje de los estudiantes. En cambio, existen diferentes tipos de evaluación en múltiples puntos de una unidad de estudio: tanto docentes como estudiantes dan y reciben realimentación en forma de conferencia electrónica entre compañeros y el docente, las tablas de cotejo y las matrices de valoración ayudan a los estudiantes a comprender las expectativas y administrar el progreso del aprendizaje, las autoevaluaciones apoyan la metacognición y las reflexiones en el aprendizaje o las matrices de valoración definen la calidad de los productos tecnológicos creados que son evaluados por los compañeros y el docente.
Propósito de la evaluación Actualmente, el propósito primordial de la evaluación en el aula es mejorar el aprendizaje e informar respecto al diseño de la pedagogía. La evaluación no es un evento aislado, sino más bien un proceso continuo a lo largo de un proyecto. La evaluación continua incluida en un proyecto, constituye el centro del Aprendizaje Basado en Proyectos y representa una vía para que los estudiantes demuestren lo que saben, desde múltiples perspectivas. La evaluación se convierte así, en una herramienta para mejorar en lugar de una prueba de inteligencia o un conglomerado de hechos. Con la evaluación incluida a lo largo de una unidad, los docentes aprenden más acerca de las necesidades de sus estudiantes y pueden efectuar ajustes en la enseñanza para incrementar el rendimiento del estudiante.
Redefinición de los objetivos de la evaluación En un aula tradicional, las herramientas para la evaluación son limitadas y se reducen a la aplicación de pruebas escritas y orales. Estos métodos son rápidos y sencillos, pero proveen información relativamente limitada acerca del progreso del estudiante y de la efectividad del aprendizaje en una unidad didáctica. Con diversos tipos de evaluaciones continuas se pueden alcanzar otros objetivos:
- Medir el conocimiento previo de los estudiantes
- Definir y transmitir claramente los objetivos del aprendizaje a los estudiantes
- Proveer realimentación de diagnóstico al docente y a los estudiantes
- Evaluar y mejorar la efectividad del docente
- Identificar las fortalezas y debilidades del estudiante
- Mejorar la percepción del estudiante en el progreso del aprendizaje
- Involucrar a los estudiantes tanto en la autoevaluación, como en la comunicación del progreso del aprendizaje
Los buenos proyectos se diseñan teniendo en mente su fin. Esto implica empezar por las metas, determinar qué es lo que los estudiantes necesitan saber y luego definir cómo evaluar la comprensión alcanzada. Todo esto se considera antes del desarrollo de las actividades. Este abordaje retrospectivo del diseño didáctico ayuda a mantener un proyecto enfocado en las metas del aprendizaje. La evaluación de las unidades basadas en proyectos, deben ser planificadas para:
- Utilizar una variedad de métodos de evaluación
- Incluir la evaluación a lo largo del ciclo de aprendizaje
- Evaluar los objetivos importantes de la unidad
- Involucrar a los estudiantes en procesos de evaluación
Alcanzar las metas de la evaluación con tareas de desempeño Un ambiente de aprendizaje basado en proyectos, provee la estructura para que los estudiantes demuestren el aprendizaje a través de tareas de desempeño. Las tareas de desempeño, tales como: la redacción de relatos, experimentos en laboratorios de ciencias y debates, se evalúan progresivamente a lo largo de la experiencia de aprendizaje, y luego de su finalización se examinan para evaluar el producto final, así como el proceso propiamente dicho.
Estas tareas complementan los exámenes tradicionales y las pruebas cortas. En lugar de recordar información, los estudiantes deben aplicar el nuevo conocimiento de un modo significativo utilizando un proceso. Las tareas llevan a los estudiantes a pensar de maneras nuevas y diferentes. Éstas requieren que los estudiantes utilicen el conocimiento para convencer a otros de que ellos realmente comprenden la materia que -por otro lado- las pruebas y respuestas cortas solamente sugieren que ellos están comprendiendo (Wiggins, 1998). Las tareas de desempeño dan evidencia concreta del aprendizaje y ayudan alcanzar la metas de evaluación, al:
- Ofrecer al docente una amplia visión de la comprensión de los estudiantes
- Ubicar a los estudiantes en el centro del proceso de aprendizaje
- Ofrecerle a los estudiantes la opción de seleccionar el modo como expresarán su entendimiento
- Tratar -de manera abierta y explícita- los requerimientos y los sistemas de puntaje
- Evaluar objetivos específicos
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