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Características de las personas con hábitos de la mente
A pesar de las afirmaciones de muchos programas comerciales con respecto a cómo mejorar el pensamiento, la mayoría de los expertos en el área coinciden en que son pocas las destrezas del pensamiento que pueden aplicarse genéricamente a todas las áreas temáticas (Wegerif, 2002). Analizar un poema es diferente de examinar información estadística, y resolver un problema sobre eliminación de desechos tóxicos es muy distinto de determinar dónde colocar un mueble para crear un confortable flujo de habitación a habitación. Sin embargo, ciertas actitudes y opiniones apoyan el pensamiento en todas las disciplinas. Arthur Costa y Bena Kallick (200) las denominan hábitos de la mente. Estas actitudes trascienden todas las áreas temáticas tradicionales, y se aplican igualmente a todas las edades.
Costa describe cinco características de quienes poseen los hábitos de la mente, y que hacen de ellos buenos pensadores.
Inclinación
Inclinación se refiere a que, en términos generales, las personas están inclinadas a querer pensar con cuidado acerca de los problemas con los que se enfrentan en la vida. Por supuesto, a veces pueden tomar decisiones rápidas, pero usualmente emplean cualquier recurso a su alcance para aplicar buenas estrategias de pensamiento.
Valor
Esta característica es similar a la de inclinación, pero se relaciona más con las emociones de un pensador. Los pensadores que valoran el pensar críticamente, consideran dignas de tomar en cuenta prácticas tales como sopesar diferentes alternativas, examinar la credibilidad de la evidencia y escuchar los puntos de vista opuestos. Creen que este tipo de pensamiento es importante, incluso ético, y merece la pena el esfuerzo de ejercerlo. Por ejemplo, una estudiante de quinto grado que ordena una presentación en el tema de la inmigración, se toma el tiempo para entrevistar a inmigrantes locales, porque quiere transmitir la verdad acerca de sus experiencias.
Sensibilidad
Tener un repertorio de estrategias y destrezas para el pensamiento, y la habilidad para usarlas, será de poco valor si la persona no puede discernir cuándo un tipo particular de pensamiento es apropiado para una tarea específica, Por ejemplo, una estudiante que elabora un informe de resultados de una investigación, debe darse cuenta de que categorizar sus apuntes la ayudará a definir una estructura para el comunicado. Reconocer la herramienta mental adecuada para la tarea indicada es importante para el pensamiento eficiente y efectivo, y esto demanda sensibilidad.
Capacidad
Los docentes tienen el mayor control sobre la habilidad de sus estudiantes para desempeñar las destrezas de pensamiento apropiadas. Mientras los estudiantes no decidan utilizar sus destrezas de pensamiento, ninguna cantidad de inclinación, valor o sensibilidad los ayudará a ejecutar los tipos de pensamiento que los problemas demandan. Estudiantes de todas las edades pueden ejercitar sus habilidades para comparar y contrastar objetos e ideas, crear categorías para organizar hechos, y utilizar argumentos lógicos para persuadir a los demás. Esta área es responsabilidad del docente, y aunque algunos estudiantes pueden desarrollar por ellos mismos las destrezas de pensamiento que necesitan, muchos no lo harán sin ayuda.
Compromiso
Pensar es un arduo trabajo. Algunas veces exige sacrificar creencias y prácticas arraigadas. En ocasiones significa admitir un error y empezar de nuevo. Un compromiso con el pensamiento profundo y cuidadoso implica que la persona está continuamente aprendiendo nuevas destrezas y conocimiento. Por ejemplo, estudiantes avanzados de primaria practican sus destrezas matemáticas, no solo por una calificación, sino porque quieren ser mejores en Matemática. Compromiso no solo alude a querer aprender, sino también a realizar el trabajo necesario para permitir que acontezca el aprendizaje.
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