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Diseño de proyectos efectivos: análisis
Falacias informales del razonamiento

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Errores en el razonamiento
Apelar a la autoridad
La evidencia persuasiva tiene credibilidad, y puede provenir de una autoridad respetada. Aunque algunos pueden disentir de las opiniones de la Asociación Americana (American Association) o de la Asociación Nacional de Educación (National Education Association), los puntos de vista de estas organizaciones tienen la autoridad de proceder de una fuente experta. Por otro lado, algunas autoridades son, o inapropiadas para ciertos argumentos, o solo son valoradas por ciertos grupos particulares. Por ejemplo, apelar a las autoridades religiosas es un argumento poderoso si se dirige a quienes forman parte de la religión. Otros tipos similares de apelaciones, tales como el probado y comprobado, o el porque yo lo digo, invocado a menudo por los padres, a veces pueden resultar eficaces, pero no son necesariamente ejemplos de buen razonamiento.

Debatir desde la ignorancia
Esta estrategia afirma que, dado que una afirmación no puede probarse como falsa, debe ser verdadera. Por ejemplo: No se puede probar que los platillos voladores no existen; por lo tanto, eso significa que deben existir.

Partido triunfador

Esta falacia se emplea mucho en publicidad. Apela al deseo de los seres humanos de ser aceptados y de gustarles a los demás. A la gente se le solicita que crea o haga algo porque todo el mundo lo hace. Un anuncio de ropa podría plantear que usted debe comprar determinados pantalones vaqueros, porque todos los chicos que están a la moda los visten. Una réplica común a este argumento es: Si todo el mundo se lanza de ese risco, ¿también usted debe hacerlo?

Falso dilema
También llamado el pensamiento del blanco y negro, este tipo de razonamiento reduce temas complejos, con múltiples opciones, a la polarización de las opciones en los extremos del rango (esto o aquello). Un ejemplo de esta falacia es: América: Ámala o déjala. Con este tipo de razonamiento, un estudiante podría decir: O le caigo bien y me da una buena nota, o le caigo mal y me da una mala nota, o bien: O tiene fe en las plegarias en la escuela o es un ateo.

Hombre de paja
Una persona que utilice esta estrategia, retrata el punto de vista de un oponente de manera imprecisa o incompleta, de modo que pueda ser fácilmente descartado. El nombre de esta falacia proviene de la idea de que un hombre de paja puede ser quemado y destruido con más facilidad que un oponente real. Por ejemplo, una mujer está postulando su candidatura para el concejo municipal, y emite la siguiente declaración con respecto al candidato rival: Mi oponente está a favor de construir un campo de golf para la élite de la ciudad.

Estas falacias del razonamiento abundan tanto en las comunicaciones públicas como en las conversaciones privadas. Para que los estudiantes puedan convertirse en buenos pensadores, deben mantenerse conscientes de estas trampas comunes de la lógica.

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